Separar la resina sin disolventes, por dos caminos
Ninguno de los dos usa disolventes, y ahí se acaba lo que tienen en común. Uno separa la resina en seco, con tamices y movimiento; el otro la separa en agua helada, aprovechando la diferencia de densidad. El resultado tiene aspecto, humedad y comportamiento distintos.
Elegir entre ellos no es ordenar una jerarquía de calidad: es un compromiso entre pureza, rendimiento y riesgo. Y la diferencia que más importa a quien compra es cuál es la línea del boletín que hay que mirar primero.
Qué comparten
Antes de las diferencias conviene fijar el terreno común, que es lo que peor se entiende.
Ningún disolvente
Ni en una fase ni en otra. Es lo que los sitúa a ambos en la categoría de concentrados mecánicos, y la razón de que el apartado de disolventes residuales no les corresponda.
Separan, no extraen
Ninguno disuelve nada. Los dos desprenden físicamente las cabezas de los tricomas del material vegetal y las recogen, sin modificar ninguna molécula por el camino.
Dependen de la fragilidad del tricoma
La cabeza está unida al tallo por un punto débil. El frío y el movimiento la separan, y ése es exactamente el mismo principio en los dos métodos.
Dan un producto que se puede prensar
Los dos producen un polvo o una pasta que, con presión y calor moderado, se compacta. Es el paso que lleva a muchas de las formas comerciales que se encuentran a la venta.
Cómo funciona la separación en seco
El más antiguo de los dos y el más sencillo de describir.
El material tiene que estar frío y seco
El frío vuelve frágiles los tricomas y la ausencia de humedad impide que se peguen entre sí. Es la condición que decide todo lo demás, y la que más a menudo se descuida.
El movimiento hace el trabajo
El material se mueve sobre una malla, a mano o con un tambor giratorio. El rozamiento desprende las cabezas, que caen a través de la luz de malla mientras el material vegetal se queda encima.
Las mallas seleccionan
Tamices de luz distinta en secuencia separan fracciones de tamaño distinto. La fracción central suele ser la más pura; las demás llevan más material vegetal o sólo restos.
El tiempo juega en contra
Cuanto más se insiste, más material vegetal pasa junto con la resina. Es el compromiso central del método y la razón de que una separación corta salga más pura que una larga.
Cómo funciona la separación en agua
El más reciente de los dos como práctica comercial.
El hielo endurece
Material, agua y hielo llevan los tricomas a una temperatura en la que se desprenden al mínimo movimiento. El agua fría es el medio, no el disolvente.
La agitación desprende
Un movimiento controlado separa las cabezas del material vegetal. Una agitación excesiva rompe además tejidos vegetales y ensucia todo lo que viene después.
Las bolsas filtran
Una serie de bolsas con luces de malla decrecientes retiene fracciones de tamaño distinto. Es el equivalente en agua de la secuencia de tamices del método seco.
El secado cierra el proceso
El material recogido está mojado y hay que secarlo con atención. Es la fase más delicada del método y la que determina la calidad microbiológica del producto final.
La diferencia que más pesa: el agua
Es el punto en que los dos métodos divergen de verdad, y tiene consecuencias prácticas.
El producto en seco no lleva humedad añadida
Sale del proceso tan seco como entró. No necesita ninguna fase de secado y no introduce ningún riesgo nuevo.
El producto en agua sí
Sale mojado y hay que secarlo. Esa fase, mal hecha, deja humedad residual en el producto terminado.
Por qué importa la humedad residual
Porque un concentrado húmedo es un medio adecuado para el crecimiento microbiano. Es la razón de que la microbiología sea la primera línea que mirar en un producto obtenido en agua.
Cómo se reconoce
Un producto con humedad residual cambia de consistencia de forma anómala, puede separar fases y en casos graves desarrolla olores que no pertenecen al material.
Qué cambia en la pureza
Los dos caminos llegan a purezas distintas, y por razones distintas.
El agua separa mejor por densidad
El medio líquido permite una selección más fina, porque la densidad entra en juego junto al tamaño. Es el motivo de que las mejores fracciones del método en agua superen a las del seco.
El seco arrastra más material vegetal
Sin un medio que separe por densidad, todo lo que atraviesa la malla acaba en la fracción. Una separación en seco muy pura exige mucha más atención y produce mucho menos.
La fracción central es la mejor en ambos
En los dos métodos las mallas intermedias dan el producto más limpio. Las fracciones extremas contienen o demasiado material vegetal o sólo fragmentos.
Qué ve quien compra
Un color más claro y uniforme suele indicar una fracción más pura. Es un indicio, no una prueba, y sólo sirve comparando productos del mismo tipo.
Qué cambia en el rendimiento
Es la razón económica de que los dos métodos convivan.
El seco rinde más sobre la masa
Menos fases significa menos pérdidas. Un proceso en seco recupera una fracción mayor de lo que había en el material de partida.
El agua pierde en cada fase
Cada paso por agua y cada filtro retiene algo. Sumadas, esas pérdidas reducen sensiblemente el rendimiento total.
La calidad del material decide más que el método
Un material pobre en tricomas no se vuelve rico con ninguno de los dos procesos. Es la variable que más pesa, por encima de cualquier decisión técnica.
Por qué el precio diverge
El método en agua cuesta más en equipo, tiempo y energía, y rinde menos. El precio por gramo refleja las dos cosas a la vez.
Qué cambia en el aroma
Es la diferencia que se nota primero al abrir el envase.
El seco conserva más fracción volátil
Sin contacto con agua y sin secado hay menos ocasiones de perder terpenos. Es una ventaja real del método.
El agua se lleva una parte
Algunos compuestos volátiles son parcialmente solubles y se pierden en el medio. La diferencia se percibe comparando dos productos del mismo material de partida.
El secado se lleva otra
Cada hora de secado es fracción volátil que se va. Un secado a temperatura más baja y más largo conserva más que uno rápido y caliente.
Qué esperar de todos modos
Los dos productos pierden aroma con el tiempo, y más rápido que una flor entera. La superficie expuesta es mucho mayor, y la consecuencia es aritmética.
Las mallas y los números de las fichas
Las micras aparecen por todas partes y casi ninguna ficha las explica.
Qué miden
La apertura de la malla, es decir el tamaño máximo de lo que puede pasar. No miden calidad y no miden pureza.
Las fracciones intermedias
Las mallas centrales de la secuencia recogen la mayor parte de las cabezas de tricoma enteras. Ahí se concentra el mejor producto en los dos métodos.
Las fracciones finas
Las mallas más cerradas recogen fragmentos y cabezas pequeñas. La fracción es utilizable pero menos pura que la central.
Las fracciones gruesas
Las mallas abiertas dejan pasar también material vegetal. Sirven como primer filtro y no como producto final.
Qué pasa con el material de partida
Conviene mirar la cuestión desde el otro extremo: qué hace falta para que un método funcione.
La densidad de tricomas pesa más que el método
Un material pobre no se vuelve rico con ninguna técnica. Es la variable que decide el rendimiento por encima de cualquier equipo, y la que ninguna ficha comercial declara.
El congelado en fresco cambia las cartas
El material congelado recién cortado se presta al método en agua y no al seco, porque la humedad que contiene haría imposible el tamizado. Es la razón de que ciertas categorías existan sólo en uno de los dos caminos.
El secado favorece al método seco
Un material seco y frío es la condición ideal para la separación por tamiz. Con ese mismo material el método en agua también funciona, pero parte con menos fracción volátil que conservar.
El curado pesa
Un material curado mucho tiempo ya perdió parte de los terpenos y tiene tricomas más frágiles. Rinde bien en cantidad y peor en aroma, en los dos métodos.
Por qué la temperatura lo gobierna todo
Es el parámetro común a los dos procesos y el que más se falla.
El frío vuelve frágil
La cabeza del tricoma se separa del tallo cuando está rígida. A temperatura ambiente se deforma en lugar de desprenderse, y se queda pegada al material vegetal.
El calor hace que se adhiera
Por encima de cierto umbral la resina se vuelve pegajosa y se queda en las mallas en lugar de atravesarlas. Es la manera más rápida de arruinar un tamizado o un filtro.
El rozamiento calienta
El propio movimiento produce calor. Es la razón de que las sesiones largas rindan peor que las cortas, con independencia de la habilidad de quien las ejecuta.
Cómo se controla
Trabajando en ambiente frío y en intervalos breves. Es una precaución trivial y la diferencia en el resultado es visible.
Cómo se distinguen a simple vista
Tres observaciones que, juntas, orientan bastante bien.
El color
El producto en agua tiende a tonos más claros, del rubio al dorado. El producto en seco tiende a un verde más marcado, por la mayor proporción de material vegetal.
La consistencia
El seco llega a menudo como polvo suelto o prensado en bloque. El producto en agua, ya seco, tiene más veces una consistencia granulosa o arenosa.
El comportamiento bajo presión
Los dos se compactan con calor moderado. El producto en agua, si está bien seco, se comporta de forma más previsible.
El límite de la observación
Ninguna de las tres distingue con certeza. El método declarado y el boletín son la única respuesta fiable.
Qué debe mostrar el boletín
Las dos categorías comparten la base con un énfasis distinto.
Para ambos
Perfil de cannabinoides con las formas ácida y neutra separadas, THC total con el factor 0,877, metales y fitosanitarios. Es la base común de cualquier concentrado.
Ningún apartado de disolventes
Ninguno de los dos métodos los emplea, así que su ausencia es coherencia y no una carencia. Un apartado con valores no nulos en estos productos es una contradicción que hay que explicar.
La microbiología, sobre todo en el de agua
Es la línea que el paso por agua y el secado posterior vuelven crítica. En un producto en seco sigue importando, pero pesa menos.
La correspondencia del lote
El número del documento debe coincidir con el del envase. Vale para cualquier producto y aquí no hay excepción.
Cómo se conservan
Las reglas son parecidas, con una salvedad que afecta sólo a uno.
En frío y a oscuras
Nevera para el uso corriente, congelador para periodos largos. La luz degrada lo que el frío protege.
En envase pequeño
El aire es el problema de siempre. Un recipiente lleno expone menos superficie al oxígeno que uno a medias.
La salvedad de la humedad
Un producto obtenido en agua y mal secado empeora en la nevera, porque la condensación añade humedad a un material que ya tiene de sobra.
Qué esperar
Pérdida de aroma y cambio de consistencia en los dos casos. Ninguno vuelve el producto inservible, y los dos reducen aquello por lo que se pagó.
Los errores de lectura más frecuentes
Cuatro, y todos nacen de confundir el método con la calidad.
Creer que «sin disolventes» significa puro
Significa sólo que no se usó un disolvente. La pureza depende de la malla, de la técnica y del material de partida.
Comparar los dos por precio por gramo
Son categorías con costes de producción distintos. La comparación útil se hace dentro de cada categoría.
Leer las micras como una nota
Un número no es mejor que otro en abstracto: indica qué fracción se está comprando.
Ignorar la microbiología en un producto de agua
Es la línea específica de ese método, y es justamente la que nadie mira.
Qué observar al recibirlo
Tres observaciones sin instrumental, y una comprobación documental que las ordena.
El olor al abrir
Debe pertenecer al material vegetal de origen. Olores a fermentación, a moho o a cerrado son señal de humedad residual y pesan más que cualquier consideración sobre el color, sobre todo en un producto obtenido en agua.
La reacción al calor de la mano
Un producto puro se ablanda con poco calor. Uno con mucha fracción vegetal sigue seco y quebradizo, y ésta es probablemente la observación doméstica más informativa de las tres.
El residuo
Un producto muy puro deja poco residuo al consumirse. De esa observación viene el término comercial que describe las mejores fracciones, y es la razón de que se use tanto en las fichas.
El documento que las ordena
El boletín del lote, con el número que coincida con el envase. Las tres observaciones anteriores son indicios; el documento es el único dato.
Un glosario breve, para no volver atrás
Cuatro términos que aparecen en las fichas de estos productos.
Fracción
La porción recogida por una malla determinada. Las fichas la indican con el intervalo de micras correspondiente.
Full melt
Término comercial que describe un producto que funde casi sin residuo. Indica pureza alta y no es una categoría regulada.
Tamizado
La operación de hacer pasar el material por mallas decrecientes. Es el núcleo del método en seco.
Secado
La fase que elimina el agua del producto obtenido por el método húmedo. Es la más delicada del proceso y la que decide su calidad microbiológica.
Qué no decide esta página
Cuál de los dos es mejor
Ninguno en abstracto. Uno conserva más aroma y rinde más; el otro alcanza purezas superiores y cuesta más.
Qué efecto producen
No lo describimos. En la Unión Europea no existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizada para el cannabidiol.
Si son legales donde estás
Depende del país, del THC total y de la forma del producto. Las páginas legales del sitio cubren los mercados uno por uno.
Qué producto comprar
Aquí no referenciamos ninguno. Los criterios de arriba sirven para cualquier oferta.
Preguntas frecuentes
Cuál de los dos es más puro
En general el método en agua alcanza purezas superiores, porque el medio líquido separa por densidad además de por tamaño. Pero un producto en seco bien elaborado y de la fracción adecuada supera sin dificultad a un producto de agua mal hecho: el método da el potencial, la técnica da el resultado.
Por qué el bubble hash cuesta más
Porque exige más equipo, más tiempo, energía para el frío y una fase de secado, y porque cada paso retiene una parte del material. El precio por gramo refleja un rendimiento más bajo y un proceso más largo, no necesariamente un producto mejor.
Hace falta el apartado de disolventes
No, y su ausencia es coherente con los dos métodos, que no emplean disolventes en ninguna fase. Si un boletín muestra valores no nulos en ese apartado para uno de estos productos, hay una contradicción entre el nombre y el documento que merece una explicación.
Cómo sé cuál de los dos estoy comprando
Por la declaración del vendedor y por el boletín. El color y la consistencia orientan —más claro y granuloso el de agua, más verde y polvoriento el seco— pero ninguna observación visual distingue las dos categorías con certeza.